Parroquia de Ntrª. Srª. de los Reyes

y de San Fernando

 

 

 

Cristina Kaufmann

En estos días de confinamiento, de cierto silencio, de cierta vida contemplativa, he vuelto mi mirada y mi corazón a unos cuantos pensamientos de Cristina Kaufmann. Quiero compartirlos con vosotros para vuestra reflexión. Unos pensamientos que creo están muy bien sintetizados por Javier Melloni (Jesuita de origen italo-catalán, teólogo, antropólogo y escritor).

Pero antes, quiero glosar un poco la figura de Cristina Kaufmann. Esta mística nació en 1939 en una pequeña población de la Suiza alemana procedente de una numerosa familia campesina. En España conoció los escritos de Teresa de Jesús y Juan de la Cruz, dos grandes santos y místicos de la España del siglo XVI.

En 1964 entró en el Carmelo de Mataró y en 1974 fue elegida priora de la comunidad cargo que ejerció durante veinticinco años. Además de intervenir en la renovación de las constituciones, escribió “El rostro femenino de Dios” y “Reflexiones de una carmelita descalza”. Posteriormente se retiró a una vida más erémitica. Murió de cáncer el martes de Pascua de 2006.

+ La vida contemplativa, es decir, las comunidades dedicadas a la oración, en silencio y soledad, por el simple hecho de existir, deberían ser lugares que recuerden a la transcendencia y evoquen a Dios. Son lugares “sin utilidad”, sin eficacia directa, “no sirven para nada”, pero pueden ser puntos de referencia… para, superando la inmanencia, percibir el sentido último de la existencia humana.

+ Percibir la transcendencia desde la sobriedad, la renuncia, el silencio…

+ Desde procedencias muy diversas hay mucha gente que hoy busca el silencio y la soledad fecundos para reencontrar las raíces de la vida, para escapar del aturdimiento de tanto ruido, de tanta palabra sin alma, sin vida propia a causa de la masificación, a la búsqueda de la auténtica comunicación.

Amigos/as, os invito y me invito a encontrar en estas circunstancias que nos tocan vivir de cierto confinamiento y de temores a veces no confesados, lugares y tiempos para “la soledad sonora”

Ojalá, que nuestras vidas se llenen de la Presencia de Dios, para conectar así con las raíces de nuestra propia vida y con el sentido de la existencia.

¡Ánimo! ¡A cuidarse! Un abrazo en Cristo Jesús.

Antón Rey (párroco de San Fernando)