Parroquia de Ntrª. Srª. de los Reyes

y de San Fernando

 

 

 

CELEBRACIÓN PENITENCIAL SAN FERNANDO (Abril 2020)

 

INTRODUCCIÓN.-

 

En las circunstancias actuales no es posible celebrar el Sacramento de la Reconciliación en su modo habitual, pero como esta práctica tiene entre el pueblo cristiano un gran arraigo en estas fechas previas a la Pascua, y respondiendo a la invitación que nos ha hecho nuestro Obispo, D. Mario, de hacer ante Dios Padre un sincero acto de contrición o arrepentimiento por nuestros propios pecados, os ofrecemos la siguiente propuesta

 

PROPUESTA.-

 

Aprovisiónate de una hoja de papel y un bolígrafo, y busca un momento y un lugar.

 

PONTE EN PRESENCIA DEL SEÑOR.-

 

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

 

ORA CON EL SALMO 139.-

 

Señor, Tú me sondeas y me conoces;

 

sabes cuándo me siento y cuándo me levanto, de lejos penetras mis pensamientos;

 

distingues mi caminar y mi descanso, todas mis sendas te son familiares.

 

No ha llegado la palabra a mi lengua y ya tú, Señor, la conoces por entero;

 

me estrechas por detrás y por delante, me cubres con tu mano.

 

Todo este saber me desborda, es tan sublime que no puedo abarcarlo.

 

¿A dónde iré yo lejos de tu aliento, a dónde huiré de tu mirada? Si subo al cielo, allí estás Tú;

 

si me acuesto en el abismo, allí te encuentras.

 

Si digo para esconderme: “Que al menos la tiniebla me cubra, que la luz se haga noche en torno a mí”…

 

… ¡De nada serviría! ¡Para ti no hay diferencia entre la oscuridad y la luz, incluso la noche es clara como el día!

 

Sondéame, Señor, y conoce mi corazón, pruébame y conoce mis desvelos;

mira si hay en mí un proceder torcido y llévame por el camino eterno.

 

LEE EL EVANGELIO.-

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9, 9-13)

 

En aquel tiempo, vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: ¡Sígueme! Él se levantó y lo siguió.

Y, estando en la mesa, en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos.

Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: ¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?

Jesús lo oyó y dijo: No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa “misericordia quiero y no sacrificios”: que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.

 

Palabra del Señor.

 

MEDITA.-

 

Jesús nos acaba de decir: “no tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos”. Por tanto, Él no hace de juez, sino de médico. No ha venido a condenar; sino a sanar y a liberar.

Esta es la gran noticia que ahora estás celebrando:

que tu mal tiene remedio porque Jesús es capaz de ofrecerte el amor misericordioso de Dios.

Y así, como un día Jesús fijó su mirada en Mateo, le acogió, y le ayudó a vivir reconciliado consigo mismo, con Dios, y con los demás; hoy, Jesús, fija su mirada en ti, y te invita a llenarte de su misericordia para poder dejar atrás el mal y vivir reconciliado con Dios, contigo mismo, y con los demás.

 

REALIZA EL EXAMEN DE CONCIENCIA.-

 

+ ¿Cómo es mi relación con Dios? ¿Le tengo presente en mi vida? ¿Me acuerdo de Él únicamente cuando estoy triste y me encuentro mal, o también le tengo en cuenta cuando me encuentro bien y estoy contento/a? ¿Pongo ante Él mis ocupaciones y preocupaciones, mis alegrías y dificultades? ¿Le doy gracias? ¿Participo en la Eucaristía del domingo, el día del Señor, y la valoro como fuente y motor de mi vida cristiana?

 

+ ¿Cómo es mi relación con los demás? En el seno de mi familia, ¿Hago lo posible para fomentar la armonía, la alegría, el amor entre todos los miembros? En el trato con los demás, ¿Sé ceder o pretendo tener siempre razón? ¿Soy capaz de reconocer mis errores ante los demás? ¿Guardo rencor a alguien por algo que me ha hecho? ¿Qué atención estoy prestando a quienes a mi lado lo están pasando peor con el confinamiento?

 

+  ¿Cómo es mi relación conmigo mismo? ¿Qué uso hago del tiempo y de los dones que Dios me ha dado? ¿Soy perezoso o envidioso? ¿Domino mi pronto u otras actitudes que pueden alterar la convivencia? ¿Sobrellevo con serenidad y paciencia las limitaciones, que la edad y la falta de salud, me van imponiendo? ¿Vivo mi sexualidad de manera coherente? ¿Soy fiel a las promesas del matrimonio, de la vocación sacerdotal o religiosa?                                            

 

Silencio

 

GESTO SIMBÓLICO.-

 

1.- Escribe en el papel una actitud negativa que te ha llevado a mostrarte distante con Dios.

2.- Otra actitud negativa que te ha hecho vivir tenso o enemistado con alguien.  

3.- Y una tercera actitud, que te ha hecho vivir desazonado contigo mismo.

 

EXPRESA TU ARREPENTIMIENTO.-

 

Yo confieso ante Dios todopoderoso, y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión: por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos, y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

 

GESTO SIMBÓLICO.-

 

Rompe ahora el papel en el que has escrito las actitudes negativas.

 

ORA.-

 

Con la oración de Jesús, pide a Dios Padre que te permita experimentar la gracia de su perdón, para que la puedas comunicar a los demás:

 

+ Gure Aita, zeruetan zarana: santu izan bedi zure izena, etor bedi zure erreinua, egin bedi zure naia, zeruan bezela lurrean bere. Emoiguzu gaur egun onetako ogia; parkatu gure zorrak, geuk bere gure zordunai parkatzen dautsegun ezkero; eta ez gu tentaldira eroan, baina atara gaizuz gatxetik.

 

+ Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

 

NOS DESPEDIMOS CON LA SEÑAL DE LA CRUZ.-

 

“En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo." Amén.